YOGA Y CATA DE ACEITES EN LAS QUEBRADILLAS

Algunas fotos del magnifico día que pasamos en La Finca Las Quebradillas.
Al ser puente, no hubo mucha asistencia, pero la actividad de Cata de Aceites Ecológicos y el Taller de Yoga para niñ@s fue genial.

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LA NO COSECHA DE 2014-2015

Agradecemos mucho el interés de todos los que os habéis interesado por degustar un año más nuestro aceite de oliva de producción ecológica LAS QUEBRADILLAS. Lamentamos comunicaros que este año no hemos producido aceite. Nuestra cosecha es generalmente muy pequeña y en esta ocasión un clima muy seco y caluroso en el periodo de floración la ha mermado muchísimo.
Esperamos volveros a encontrar en noviembre de 2015, ofreciendo un nuevo aceite. Gracias a todos y FELIZ 2015
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UN VIRGEN EXTRA EXCEPCIONAL: MAGNA OLEA

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Degustando Magna Olea en un tranquilo desayuno primaveral, nos preguntamos cómo el zumo de un fruto de invierno puede ser tan veraniego. Su inconfundible aroma a hierbas y trigos verdes, tomates y otros aires de floresta y huerto, recuerda a la tierra caliente donde tiene su origen. 
Probándolo en la boca, penetra dulce, con ausencia de amargo y un ligero toque picante , con regusto astringente y un afrutado de tonos maduros al fondo.
Su equilibrio es apropiado al de un paisaje de lomas suaves, escondidas detrás de los montes. Lo hemos degustado primero en una copa de cristal y luego vertido sobre dos tostadas de pan integral. Una primera de centeno y otra después a base de trigo con cáscara de naranja y miel. Hemos acabado chupando nuestros dedos del zumo adherido a sus yemas. 
Sentimos haber disfrutado de un momento tan intenso como larga es la vida que deseamos a esta excepcional producción de aceite de oliva virgen extra, que produce Jerónimo Pedro Mendonça de Abreu e Lima en el protugués Vale de Madeiro. 

ACEITES DE ANTAÑO

 

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a Juan Ramón Izquierdo

Querido Juan Ramón, cada día te tengo más por reconocido maestro en el oficio de conocer y divulgar el mundo del aceite de oliva virgen extra. Basta recordar la magnífica ponencia que hiciste meses atrás en el Congreso QvExtra que se celebró en Córdoba. Pero donde más te reconozco es en esas breves perlas escritas que nos diriges con cierta frecuencia a tu círculo de apasionados seguidores del olivo y su cultura. En especial por el tono sincero y abierto que mantienes, casi siempre provocando la reflexión en quienes te leemos. Eso mismo me ocurrió días atrás cuando anunciabas uno de tus mensajes bajo  el original asunto de Y si os invitaran a participar…, para mostrar luego las bases de AVPA, un concurso de calidad de extra vírgenes a celebrar en Francia, donde entre las categorías especiales se halla el denominado frutado negro o fruité noir como se le conoce, siguiendo la propuesta entre otras personas, de nuestra buena amiga Françoise Pouget.

 

Antes de nada decirte Juan Ramón que personalmente acudiría al mencionado concurso, aunque no fuera en esa oscura categoría donde podría ofrecer a degustación un aceite de mi cosecha, puesto que desconozco el modo de operar en ese arte. Y le llamo así porque lejos de ser una estrategia fraudulenta por medio de la cual colocar en el mercado aceites de mala calidad, caracterizados por el defecto de atrojado, estos aceites nacen del reconocimiento de un gusto y una demanda por parte de un grupo de consumidores que anualmente venían reclamando  a los productores la oportunidad de disfrutar de un aceite a la antigua. Que este modus operandi sea hoy un defecto que desmerece la calidad normalizada de un aceite no es algo que importe a quienes sencillamente desean darse un gusto a la manera de antaño, como siempre hicieron. Y en ese contexto, producir este tipo de aceite requiere de haber reinterpretado un saber hacer que por otra parte hallamos justificado a lo largo de la historia, fuera por la incapacidad de los molinos para dar abasto a moler la aceituna agolpada en sus atrojes y patios, o bien porque en climas extremos la aceituna era guardada varios años para molerla a discreción mientras cuajaba una nueva cosecha. Este pasado, como este nuevo hacer al que por cierto han prestado interés cocineros, gastrónomos y tres Denominaciones de Origen francesas, junto a un creciente número de consumidores, entiendo que enriquece y renueva la cultura en torno de nuestro árbol milenario.

 

Si en este caso, el camino seguido ha sido de retorno, la dirección opuesta es la que traza la iniciativa italiana llamada Lampa!, piedra angular del proyecto “Abitari i Paduli” donde desde una perspectiva social se ha planteado la recuperación de viejos olivares abandonados, con objeto de obtener producciones de calidad, subvirtiendo el orden de la tradición oleícola de la zona, reconocida por su vocación para producir aceites lampantes. La nueva producción  es planteada como un acto cultural que incluye el cuidado del paisaje, del territorio y la participación de los jóvenes.

 

En un sector como el oleícola, tan aburridamente conservador y auto flagelante como acostumbra a mostrarse en tantas ocasiones, por mi parte doy la bienvenida a estos ejercicios de creatividad que atraen el interés de nuevos perfiles de productores, consumidores y otros agentes que conforman ese universo social del olivo cuyo horizonte se ensancha cuando asoman novedades como las que he querido compartir contigo y con tus amigos lectores.

 

Un fuerte abrazo

Antonio Zafra (Zuheros 07/03/2014)

 

 

HERMANO OLIVO

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El olivo y el ser humano son una extensión donde difícilmente se aprecia quién prolonga a quién, quién esculpe y quién es modelado. Igual ocurre a este árbol milenario con Andalucía. Cuesta imaginar el paisaje andaluz sin olivos ni olivareros.

El olivo es expresión clara de múltiples matices, conformando un universo de manifestaciones materiales e inmateriales que ejemplifican con rotundidad la idea más amplia de diversidad. Una prole de variedades, de maderas nudosas, aceitunas diferenciadas en su envero, hojas multiformes, aceites perfilados de sutiles aromas y gustos.

A partir de ahí todo puede ocurrir, gracias a la oportuna visión de quienes a lo largo de siglos se han apostado a la sombra de un olivo. Se establecieron maneras de cultivar, adaptaciones a ecosistemas que rayan los límites del hielo y la sequía,  ingenios para producir y conservar. Se sucedieron aprovechamientos de la aceituna, la madera,  la hoja, el alpechín, el aceite, el hueso, así como los restos que de ese sacrificio transformador quedaban.

El olivo ha contribuido a crear un alimento sagrado que persiguen los más refinados paladares, como también pájaros y animales domésticos engullen sus  frutos y ramas, intercambiando vida por vida. De su raíz han nacido perfumes, ungüentos, píldoras, jabones, tisanas, y más aún, inspiración para poetas, músicos, artesanos, fotógrafos y otros muchos artistas sumidos en los cuatro puntos cardinales del planeta donde habita este árbol sanador. Luz y calor primordial, símbolo mediterráneo, esencia de una cultura hecha al paso de civilizaciones del olivo.

Con todo, este paraíso andaluz donde residen los olivos permanece oculto para muchos que día tras día por él transitan. El afán productivista arrancó bancales y peanas ostentosas, secó la hierba y otras matas compañeras del olivar, del mismo modo que la masa anónima aún ignora el deleite  de tanta bendición contenida en el olivo. Si de verdad queremos los andaluces que nuestro árbol y su bosque sean tenidos como paisaje digno de ser nombrado patrimonio de toda la humanidad, hagamos un ejercicio de poética humildad y en silencio declaremos nuestro amor y comprometámonos con el cuidado de este amigo, hermano, que tanto nos ha dado. 

 

En Zuheros (Córdoba), un día helado de fines de Enero de 2014

Escrito para “NOCHES DEL BARATILLO”, Sevilla 28/02/2014 Día de Andalucía

DÍA DE ANDALUCÍA, DÍA DE AYUNO

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Participé anoche en el acto de apoyo que tuvo lugar en la Cooperativa Virgen del Castillo de Carcabuey hacia la iniciativa que está llevando a cabo el activista social Paco Casero. En las vísperas de la celebración, hoy, del Día de Andalucía, el diálogo me pareció un revulsivo para las conciencias dormidas de la gente andaluza.

Parece como si se hubiera perdido la sonrisa, como gusta decir a Paco, dibujándose en los semblantes la pérdida de horizonte y la falta de un plan colectivo. Entre el hastío de la omnipresente burocracia, el lastre de la corrupción y sus secuelas, y la ausencia de un compromiso claro con el territorio y la sociedad rural, el futuro de las gentes del campo no es nada halagüeño. Los pasos adelante que se han dado en las dos últimas décadas, en sectores tan dinámicos como la agricultura ecológica no están encontrando ayuda explícita en la nueva PAC que se va a implantar en los próximos años. Tampoco el compromiso claro con los jóvenes, que sin perspectiva, languidecerán en los pueblos andaluces pero sin tomar el relevo generacional de sus mayores. La política de desarrollo rural quedará así cogida entre alfileres, con serias dificultades para apuntalar lo mucho conseguido en los últimos años.

En definitiva, la llamada a las conciencias que en mi opinión representa la huelga de hambre iniciada hace diecisiete días por Paco Casero, no debería pasar desapercibida ni dejar indiferentes ni a los que tienen responsabilidades ni a los que con nuestro trabajo y compromiso personal y profesional vivimos en el medio rural andaluz. Por su futuro también yo celebraré reflexiva y conscientemente con mi ayuno solidario, este 28 de diciembre, Día de Andalucía.

Antonio Zafra

Zuheros (Córdoba)

COMERCIOS CON ENCANTO

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Uno de los placeres más grandes que tenemos como pequeñísimos productores de aceite de oliva, es contemplar las latas de LAS QUEBRADILLAS en algún comercio especializado. Siempre recuerdo con especial cariño a quién hace alrededor de veinte años, abrió la primera tienda dedicada a los aceites de oliva vírgenes en nuestro país. Toda una paradoja, fue un francés, Jean Pierre Vandelle, quien en el centro de Madrid abrió la oleoteca y el vecino restaurante que se llamó EL OLIVO. Junto a la que era su esposa, Beatriz, pusieron el primer carro de aceites a degustar por la clientela y un menú donde lo mediterráneo ofrecía lugar oportuno al zumo de la aceituna. 

Mucho han cambiado las cosas y los criterios. Han abierto muchas oleotecas y espacios de alimentación donde el aceite de oliva virgen extra es un referente, pero sin duda el mercado en cuanto a clientes está aún pendiente de consolidar en nuestro país. Los aceites vírgenes de calidad como ocurre con la producción ecológica hallan mejor respuesta en el público internacional que en el nacional. En todo caso es muy de agradecer el trabajo de estos emprendedores, algunos con una década de experiencia a sus espaldas, y otros como OLIVID, que acaba de abrir sus puerta en Córdoba, ofreciendo un espacio privilegiado a la clientela y una atención esmerada por parte de quienes atienden los negocios. 

Como pequeños productores es un honor sentir el cariño y el cuidado de quienes nos cobijan en sus casas tienda. ¡Gracias!