PARAÍSOS CERCANOS, PACO ARIZA

Sonó el teléfono, al otro lado, Paco Ariza. Me preguntó si creía que el olor del ambiente podía impregnar a las aceitunas que están en el árbol antes de ser recogidas y luego éstas contagiar con su aroma al nuevo aceite. Sin pensarlo, contesté que sí. Al menos así creía haberlo comprobado en algunos aceites en los que verdaderamente transpiraba el campo,  por medio de extraños olores ganados tras el arrastre de los fardos sobre una tierra cubierta de  plantas aromáticas.

Pues créete, me dijo Paco, que tengo un aceite ahumado, mi vecino se puso a quemar de todo justo en la linde donde están los olivos que coseché un día después de sus candelas y ahí está el humo, en el aceite que he hecho en casa. Me fui a probarlo y en efecto allí estaba. Diantres, que decía algún personaje de tebeo, el gusto era realmente exigente, para regalar con  los halagos de rigor el trabajo de un amigo. Mientras tanto, disfruté como un niño que no acaba de entender todo cuanto se le pone delante, pero al menos abre los ojos admirado y sin exclamar perseguí las andanzas de Paco mientras fabricaba el aceite del día en su maquinaria doméstica. Entre medias, algunas otras pruebas a base de mojar el dedo en diferentes garrafas donde sucesivos aceites trataban de decantar en unos días gélidos, poco dados a permitir amargas separaciones entre al agua vegetal y la grasa. Peleando con ellos, Paco, como un demiurgo, dispuesto siempre a experimentar, me descubrió su nuevo estudio sanador, su nueva obra, entre animales, huerta y olivos, bajo un aguacero inacabable.

Me despedí, consciente de que había tanto que no entendía y que sin embargo estaba allí, delante de mis narices. Al subirme al coche Paco me preguntó afirmando, desde detrás de la reja, ¿te han gustado más los cuadros que el aceite, verdad? Le dije que sí pero días después sigo preguntándome acerca de las verdades ocultas, el misterio escondido tras un aceite que tal vez no ganará un premio, pero contiene un milagro creativo dentro. Seguiré oliendo. A ver si me entero.

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3 comentarios

  1. qerido antonio muchas gracias,tu aceite sabra a sierra el mio a rio. estos si que son buenos calificativos…………..

    • Paco, creo que entre sierra y río deberíamos hacer una canción a estos aceites que nacen de la tierra y que nos inspiran casi para llegar hasta el mar. salud serrana, amigo!

  2. Tengo la garganta fastidiada,interrumpo para dar un traguito de aceite,se que en cinco minutos estara como nueba.No he encontrado nada tan rápido en curar como nuestros aceites,lo garantizo,no lo he inventado yo,lo hacia mi abuela,que hace mas de cien años paria sus hijos en el cortijo,!!y solita.!!

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