HERMANO OLIVO

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El olivo y el ser humano son una extensión donde difícilmente se aprecia quién prolonga a quién, quién esculpe y quién es modelado. Igual ocurre a este árbol milenario con Andalucía. Cuesta imaginar el paisaje andaluz sin olivos ni olivareros.

El olivo es expresión clara de múltiples matices, conformando un universo de manifestaciones materiales e inmateriales que ejemplifican con rotundidad la idea más amplia de diversidad. Una prole de variedades, de maderas nudosas, aceitunas diferenciadas en su envero, hojas multiformes, aceites perfilados de sutiles aromas y gustos.

A partir de ahí todo puede ocurrir, gracias a la oportuna visión de quienes a lo largo de siglos se han apostado a la sombra de un olivo. Se establecieron maneras de cultivar, adaptaciones a ecosistemas que rayan los límites del hielo y la sequía,  ingenios para producir y conservar. Se sucedieron aprovechamientos de la aceituna, la madera,  la hoja, el alpechín, el aceite, el hueso, así como los restos que de ese sacrificio transformador quedaban.

El olivo ha contribuido a crear un alimento sagrado que persiguen los más refinados paladares, como también pájaros y animales domésticos engullen sus  frutos y ramas, intercambiando vida por vida. De su raíz han nacido perfumes, ungüentos, píldoras, jabones, tisanas, y más aún, inspiración para poetas, músicos, artesanos, fotógrafos y otros muchos artistas sumidos en los cuatro puntos cardinales del planeta donde habita este árbol sanador. Luz y calor primordial, símbolo mediterráneo, esencia de una cultura hecha al paso de civilizaciones del olivo.

Con todo, este paraíso andaluz donde residen los olivos permanece oculto para muchos que día tras día por él transitan. El afán productivista arrancó bancales y peanas ostentosas, secó la hierba y otras matas compañeras del olivar, del mismo modo que la masa anónima aún ignora el deleite  de tanta bendición contenida en el olivo. Si de verdad queremos los andaluces que nuestro árbol y su bosque sean tenidos como paisaje digno de ser nombrado patrimonio de toda la humanidad, hagamos un ejercicio de poética humildad y en silencio declaremos nuestro amor y comprometámonos con el cuidado de este amigo, hermano, que tanto nos ha dado. 

 

En Zuheros (Córdoba), un día helado de fines de Enero de 2014

Escrito para “NOCHES DEL BARATILLO”, Sevilla 28/02/2014 Día de Andalucía