COMERCIOS CON ENCANTO

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Uno de los placeres más grandes que tenemos como pequeñísimos productores de aceite de oliva, es contemplar las latas de LAS QUEBRADILLAS en algún comercio especializado. Siempre recuerdo con especial cariño a quién hace alrededor de veinte años, abrió la primera tienda dedicada a los aceites de oliva vírgenes en nuestro país. Toda una paradoja, fue un francés, Jean Pierre Vandelle, quien en el centro de Madrid abrió la oleoteca y el vecino restaurante que se llamó EL OLIVO. Junto a la que era su esposa, Beatriz, pusieron el primer carro de aceites a degustar por la clientela y un menú donde lo mediterráneo ofrecía lugar oportuno al zumo de la aceituna. 

Mucho han cambiado las cosas y los criterios. Han abierto muchas oleotecas y espacios de alimentación donde el aceite de oliva virgen extra es un referente, pero sin duda el mercado en cuanto a clientes está aún pendiente de consolidar en nuestro país. Los aceites vírgenes de calidad como ocurre con la producción ecológica hallan mejor respuesta en el público internacional que en el nacional. En todo caso es muy de agradecer el trabajo de estos emprendedores, algunos con una década de experiencia a sus espaldas, y otros como OLIVID, que acaba de abrir sus puerta en Córdoba, ofreciendo un espacio privilegiado a la clientela y una atención esmerada por parte de quienes atienden los negocios. 

Como pequeños productores es un honor sentir el cariño y el cuidado de quienes nos cobijan en sus casas tienda. ¡Gracias!

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