SABOR DE SIERRA

Tengo a Paco Ariza por un privilegiado catador de aceites. Para saber degustar un fruto y hacerlo con criterio entiendo que primero uno debe haber cultivado la tierra y luego fundido con la vida que late en cada cosa acabar creando un mundo propio. En eso Paco es maestro. En un mundo donde nadie quiere maestro alguno me gusta sentirme alumno de alguien que habiéndolo sido por oficio, no hace ostentación y más allá, como los buenos de esa estirpe, apenas se deja sentir como tal. Lo vivo con orgullo, tanto como gusto me ocasiona poder decir así, simple y llano, maestro. Una ligeraa certitud que no esquiva la responsabilidad propia pero que ayuda a ir allá donde uno entiende se dirige la brújula personal. Digo esto recordando uno de sus preciosos comentarios noches atrás en medio de un círculo de amigos, algunos de ellos catadores profesionales, mientras nos divertíamos catando aceites frescos de esta temporada. Llegado el nuestro, “Quebradillas 10+” conforme alguno de los presentes rememoraba aromas y gustos de aquí para allá, el maestro convino en decir. “Es sencillamente un aceite de sierra”. Me quedé con la frase dando vueltas alrededor. De seguido, estuve dando un paseo por las Quebradillas con Iñaki Gómez, de la Fundación FIRE, con quien gustaríamos de plantear una intervención que destaque aún más el manejo feliz de bosque y olivar que allí se ha creado después de siglos. Disfrutando de la exuberancia de la flora y la diversidad de los olivos cultivados, enfoqué algunos detalles que os dejo en forma de imágenes y que te invito a observar según comes un poco de pan rociado con el aceite que de ese campo se derrama. Sabor de sierra, maestro amigo.

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COSECHA EN EL PARAÍSO

jose

Cómo escribir sino con emoción acerca de aquello a lo que por fortuna somos sensibles. Cómo no concitar a la belleza en una mañana de otoño, ventosa, húmeda, inquieta. Cómo no mirar al cielo con los ojos cerrados durante la noche. Cómo no amar los cambios en medio de esta atmósfera, como la vida,  tan efímera.

Pocos remedios con los que equilibrar  nuestro ligero peso humano en un universo tal, que reunirnos y abordar retos como éste que durante el 7 de noviembre nos ha reunido a una treintena de personas en este jardín del paraíso que como regalo de dioses me otorgó un día mi abuelo paterno.

Treinta personas, niños, jóvenes y adultos. Orígenes y oficios diversos. Con experiencia unos y con desconocimiento otros, del noble arte de recoger aceitunas, oficio que nos iguala en gusto a tantas aves y nos acerca al trabajo campesino en su más sincera y egoísta expresión, como es la de la recolección de los frutos de la tierra.

Nuestro olivar no persigue las altas producciones sino el equilibrio respetuoso con ciertas leyes que intuimos verdaderas a la hora de regular la relación productiva que mantenemos a través de la agricultura con el entorno donde vivimos. Practicamos agricultura ecológica como evolución razonable de una práctica tradicional que en algunos aspectos ha precisado, como no puede ser de otro modo, de alternativas acordes con nuestro tiempo (laboreo del suelo, fertilización, medios de recogida, etc.)

De este modo, entendemos que la mejor manera de reivindicar y dar a conocer nuestro trabajo es invitar a visitarnos y degustar aquello que es fruto de este jardín, un aceite de oliva ecológico producido a partir de al menos diez variedades de aceitunas, reconocidas en colaboración con investigadores cordobeses por medio de análisis del ADN de nuestros árboles.

Así, además de las tres variedades de aceituna que caracterizan la Denominación de Origen de Baena –picuda, picual y hojiblanca-, entre nuestra humilde pero centenaria población de 350 olivos, tenemos las variedades habichuelero (o nevao azul de Zuheros), datilero (alameño en Zuheros), Casta Cabra, Hendeero, Chorrúo, Nevao Basto y Torcío.

Y tal vez con bastante probabilidad alguna más, de ahí que a esta modesta producción de apenas unos centenares de litros de aceite de oliva extra virgen, le hallamos llamado 10+ como homenaje a la diversidad y recuerdo a quienes entre piedras pusieron estas plantas que tanto gustaron a los dioses como a los pájaros, y claro está, a nosotros mismos.

Dejamos tras la postal conmemorativa del día unas primeras imágenes a las que iremos añadiendo nuevos comentarios e información acerca del aceite que la misma tarde del día 7 se elaboró, con el mismo cuidado con el que habitualmente producen en el Molino de Suerte Alta su selecto aceite extra virgen de producción propia.  Una cortesía con nuestro 10+ que agradecemos de corazón.

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LLUVIA EN EL PARAISO

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Los pronósticos más pesimistas habían anunciado un otoño seco que nos había hecho temer lo peor para nuestra exigua cosecha de aceitunas. En mayo un golpe de calor en un momento crítico de la floración impidió que gran parte de esta fructificase. Los olivos alameños, hendeeros y lucentinos se presentan como los más cargados. A pesar de esos vaticinios sombríos, quisieron los cielos por el contrario abrirse a partir de la tarde y noche del 14 de septiembre, fiesta de Jesús en Zuheros, dejando caer casi cincuenta litros de lluvia hasta el día de hoy, vistiendo de otoño nuestro paraíso, haciéndolo más adorable si cabe gracias a esta luz filtrada a base de finos haces de luz solar, tenues y cálidos. Mientras tanto, el viento golpea el silencio, trayendo y llevando misterios, preguntas futuros inciertos en una naturaleza de repente movilizada. Salí a contemplarla y envuelto en ella os invito al paseo…

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